Lo mejor son los regalos inesperados, como este, sin que sea tu cumple, ni tu santo, ni siquiera tu fiesta de quince (quien la pillara). Solo porque sí. Porque SÍ. ¿Te parece poco? Y yo sin haberlo descubierto... ¡vaya! ¡si llevas aquí mucho tiempo!
Lo mejor es el que aún nos queda, y los veranos en Madrid (horror), y los conciertos entre montañas, y saca el whisky cheli, etc etc. Tú ya me entiendes.
Lo mejor es decir una tontería tras otra y no perder nunca la sonrisa (humor negro lo llamaban, yo prefiero decir resignación), y leerte y leerte, y volver a releerte, para reírse siempre en los mismos CHASCARRILLOS (¡anda! ¡si rima con carrillo!). ¡Todo sea por lucir este "lateral incisor" (véase wikipedia) que me ha salido más caro que un hijo tonto!
Lo mejor es el día a día compartido, aún con cordilleras y algún que otro laguito (Ness) de por medio. Lo mejor es pensarSE ("joder, ¡ojalá estuviera aquí...!") pero sin lagrimones de por medio, pues sabiendo que no hay prisa... Pero oye, ¡que aquí quien no correr vuela! y nosotras de eso sabemos un rato ;)
Pero sin duda, lo mejor lo mejor de todo es saber que los cumplirás feliz boluda, que será recontramacanudo, la concha de la lora y todo eso, porque no pienso separarme de vos! (Modestia a parte).
En fin, que menudo quilombo me ha salido... Gracias por tus sorprendentes sorpresas una vez más.
jueves, 28 de abril de 2011
jueves, 7 de abril de 2011
bienvenidos(más dos)
Hola, tonta. Ya estoy aquí, de nuevo. Nunca he dejado de escribirte, lo sabes. Telepáticamente te escribo, te escribo con la mente, en mis cristales empañados, te canto todas las canciones que solíamos inventar en el coche, y te pregunto: mírame, ¿me queda bien este conjunto? mira que es la primera cita, nena, la primera. Te recomiendo pelis con la mente: Mírate esta, te va a gustar, tiene un 7,5 en Filmaffinity. Y a veces, hasta te ofrezco pipas: ¿Quieres? Silencio.
Tú crees que es Silencio. Pero yo siempre te escucho. Y también, como te he dicho, te escribo, te recomiendo, te canto, te cocino. Nos queda Madriz, y el Malecón, Macchu Picchu nena, Tenochtitlán. Tú me dices: Pero yo quiero vivir en aquí, en Zridam. En la tierra. Yo te digo: Eso es porque no has ido a Buenos Aires. (A veces te lo digo así, con un guiño) A veces tú te pones ñoña y yo te digo: No seas ñoña. Y se te pasa. Y viceversa, ¿eh? Echo de menos. ¿El qué? Pues todo. Me pesan mis recuerdos. Y tú me dices: No seas ñoña. Se me pasa.
Así que estoy aquí de nuevo. Dejaré la telepatía y ahora, que se nos viene el verano, vuelo a entrelazar palabras. Las tenía congeladas. En el freezer. (Así dicen en Buenos Aires) (Que pesada con el maldito Buenos Aires) ¿Y en Alemania?, lo he aprendido hoy, armario de frío.
Son unos locos. Pero mis 22 (veinti-dós. Venid, vosotras dos) (Y fuimos). Me han devuelto las esdrújulas, las llanas y las agudas. (Mi mejor regalo es que...)
Estoy aquí. De nuevo.
Hola tonta.
Tonta, hola.
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