Lo creas o no, aunque nada es igual, nada ha cambiado. El barrio sigue como cuando lo dejamos, sus calles, sus gentes… por aquí el tiempo no parece haber pasado.
Para colmo ha llegado el mal tiempo, y lo siento pero me resulta imposible ponerle buena cara. Madrid calado hasta los huesos… pero no es nada que unos cuantos chupitos de tequila no puedan solucionar.
¿Qué fue de aquellas tardes de Ben&Jerry´s? la máxima expresión de nuestro amor por el chocolate, lo que en ocasiones iba unido a unas terribles ganas de vomitar.
¿Qué fue de nuestros viajes en coche oyendo Juan Luis Guerra a todo trapo? Bastaba con cambiar el merengue por algo más “in” al entrar a un sitio público… ¿nosotras? ¿Visa para un sueño? ¡No sé de qué me hablas!
Hamburguesas de un euro que nos sabían a poco menos que a caviar, y bocatas de bacon con queso que ponían su granito de arena en nuestra poco equilibrada, pero suculenta dieta diaria.
Cine, ¡qué de cine! Comedias románticas en periodos de gripe (a), y paquetes y paquetes de clínex.
Bromas absurdas, al más puro estilo de Jardiel Poncela (¡qué gran literato!) y esa capacidad de verle siempre el lado bueno a la vida.
“Ser felíz, aun sin tener motivos”.

No hay comentarios:
Publicar un comentario