Y demasiadas páginas ya sin citar a Pati... ¡ingenua! ¡si todo el mundo sabe que lo mejor siempre se deja para el final! Y en este caso ella es el brownie con helado de vainilla y fresas (puestos a sumar calorías...) de mi Erasmus.
Creo que desde el momento en que la conocí me "enamoré". De ella y de la pareja tan genial que formaba con Manu, y pronto supe que había encontrado mi sitio, que sabía dónde y con quién quería estar.
Fue una especie de flechazo y fue una suerte que fuera correspondido, hasta el punto que desde entonces, no pasa un día en el que no estemos juntas.
Me hace gracia pasar las horas con ella, y llegar a casa para darme cuenta que aún tenemos cosas que contarnos (como diría Emma, "confesiones" que tratar). Nunca nos despedimos con un "hasta mañana" porque sabemos que "ahora hablamos por las redes".
Es la persona con la que más he discutido aquí, pero también que más horas me ha aguantado, que más me conoce, y que más me cuida. Por eso, puedo decir que la considero como una hermana mayor, a la que llamas en situaciones de estrés, cuando no quieres preocupar a "mamá", pero también siempre que hay buenas noticias.
(...)
Felicidades muchas, hoy y siempre, pequeño ratón.
Espero poder seguir a tu lado compartiendo las muchas felicidades que nos reserva el destino.
Ya han pasado casi cuatro meses desde que acabó la aventura, el sueño que estábamos viviendo...
¿pero qué digo? ¡si no ha hecho más que empezar!
SOYONS HEUREUX

Posdata: no soy boller (aunque te gustaría)
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