Me gustó tumbarme en la hierba, mirar las estrellas, aunque más bien eran ellas las que se quedaban embobadas con nosotros.
Me gustaron los paseos acompañados de cucuruchos de chocolate, o en bici por el puerto.
Me gustó oírte tocar y creer que “You´re gonna be the one that saves me”. Sentirme orgullosa de ti, cada salto, y cada vez más y más alto.
Me gustó verte dormir, despertarte con un beso, al que seguían una centena.
Me gustó el concierto, aún pasado por agua. El pelo empapado, y sí, los ojos también.
Me gustó bailar a lo loco, como quinceañeros, hasta que nos dolían los pies.
Me gustaron nuestras borracheras, confesando lo inconfesable, sin parar de reír, y creyendo que nos comeríamos el mundo.
Me gustaron las charlas interminables en el autobús, jugar a adivinar letras de canciones, reírnos de todo y por nada.
Me gustaron tus consejos, incluso los más duros, siempre pendiente de que todo fuera bien.
Me gustó hablar bajo la lluvia, o descalzos en el parque. Pizzas para llevar y horas y horas de conversación.
Me gustaron los viajes y aventuras, pero también las noches sin salir de casa, o las tardes que escondían su aburrimiento descorchando una botella de vino.
Me gustó Barcelona, porque sus calles me parecieron otras contigo.
Me gustó hacer planes, preparando todo al detalle, a pesar de que sabíamos que nunca los cumpliríamos...
NOTA ACLARATORIA: No, no es solo de amor, de hecho no habla casi de amor. Que se de por aludido quien quiera!
ResponderEliminarA mí me gusta mucho leerte
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