domingo, 23 de enero de 2011

Del soñar

    - Cuando escribimos, siempre dejamos, inconscientemente, una parte de nosotros impregnada en cada línea - dijo la profesora.
Melancólicos, románticos, y soñadores eran sus textos. Del mismo modo lo era ella.

"¡Pantomimas! La vida no es solo un cúmulo de emociones. ¡Al carajo con los sentimentalismos!"
Y así es como se propuso bajar de las nubes, poner los pies en la tierra y dejarse de cuentos para no dormir.
Existían tantas frases hechas de las que su día a día hacia un abusivo uso... "La vida no siempre es de color de rosa, ¡no señor!".

Siendo un poco más realista y un poco menos idealista sufriría menos... ¿o no? A fin de cuentas, la vida nunca sería tan mágica y especial como ella se empeñaba en pintarla... ¿o sí?

Noches estrelladas, el fuego de una hoguera, y el sonido de una guitarra rompiendo el absoluto silencio.
La vida también estaba llena de momentos así, y eso tampoco podía obviarse. Como tampoco tenía nada de malo tomar La vie en rose como la banda sonora de sus días...

Y así, y sin darse ni cuenta, ya estaba otra vez soñando, ¡aun con los ojos abiertos!

No hay comentarios:

Publicar un comentario