miércoles, 5 de enero de 2011

Diario de una tullida

De la noche a la mañana, estaba medio coja de una pierna. Así, como de la nada, le había sobrevenido un dolor que se deslizaba suavemente desde la cadera, pasando por sus muslitos de pollo, que se detenía como una punzada en la rodilla, y que recorriendo sus gemelos (esos gemelos de Roberto Carlos que nunca fueron de su agrado) llegaba hasta el tobillo. Demasiadas compras navideñas habían causados estragos no solo en su bolsillo (y en su triste cuenta de ¿ahorros?, esa que ahora estaba a apenas tres peniques...), si no en su Ann´s Anatomy.

Pero, ¿significaba eso que había empezado el año con mal pie? ¡Para nada! El 2011 había comenzado repleto de cambios (grandes, pequeños… ¡qué más daba eso!) y eso ya era un motivo por el que brindar (y volvemos a las indigestas indigestiones…). No podía recordar quien había dicho aquello de “renovarse o morir” (¿acaso algún día lo supo?), pero el tipo estaba muy en lo cierto. Sabía que en la vida las casualidades no existían, más bien se trataba de causalidades, y sabía que la suerte no iba a estar esperándola a la vuelta de la esquina; tenía que salir a buscarla, y no habría cojera que fuera capaz de impedírselo.

Y puestos a incluir los juegos de palabras que tanto le gustaban (véase vite y bite del francés. ¡Ah no! eso no...), aquella mañana se dio cuenta de que su problema era que necesitaba un cambio de actitud, pues aptitudes tenía de sobra (y abuela también). Tenía que aprender a tomarse la vida de otra forma. Mejor dicho, y más que tomársela sin más (como te tomas una suculenta menestra de verduras con extra de brócoli) el secreto estaba en SABOREARLA, rebañando cada momento, cada pedacito de felicidad, cada onza de chocolate, cada tarta de queso… en fin, las comparaciones no siempre son odiosas.

Estaba claro que 2010 había sido su año pero… ¿quién había dicho que 2011 no podía serlo de nuevo? ¡Once meses y veintiséis días le estaban esperando ansiosos!

1 comentario:

  1. Aquí Cristina Yang te desea una feliz noche de Reyes Majos y más te vale comerte esa tonelada de Palomas para desayunar. ¿Remedio natural para esa cojera falsa? Colocar bicarbonato en las fosas altas del colón (irritable), cefalópodos ahumados y Loquillo en grandes cantidades.

    ResponderEliminar